¿La tecnología y los marcos clásicos son compatibles?

Hoy por hoy, gran parte de las imágenes que se procesan y comparten se hallan en dispositivos virtuales, computadores, software, redes sociales y dispositivos electrónicos. Esto facilita el intercambio y la promoción de las imágenes. Sin embargo, se les resta un poco de gracia, sobre todo cuando se trata de imágenes análogas que se desean compartir de manera tangible o usar para decorar el hogar.

Los marcos clásicos aún cumplen una importante función en la decoración de hogares y oficinas y en el encuadre de fotografías y pinturas. Funcionan para limitar la escena y resaltar lo que sucede al interior de la imagen, por lo que todavía son esenciales.

Los marcos clásicos, ya sean minimalistas o de estilo rococó, funcionan de gran forma para fotografías familiares, retratos o momentos únicos que vale la pena enmarcar. Estos junto a un paspartú blanco o de tonalidad neutra contribuyen a darle a la imagen su merecido marco.

Pero, ¿qué sucede con las imágenes digitales que solo se enseñan mediante dispositivos electrónicos, virtuales y tecnológicos? Estas de igual forma pueden imprimirse y utilizarse con su marco respectivo, ya sea de plástico, acrílico o madera. Sin embargo, las imágenes completamente digitales también pueden embellecerse con marcos digitales o un paspartú que sirva como límite general de la imagen.

Es más que recomendable darle espacio y aire a la imagen, para que no existan problemas de composición o sectores que queden fuera del área de impresión. Esto no solo le otorgará a la imagen una mejor lectura, también servirá para centrar su mirada en lo que sucede al interior de la fotografía, dibujo o pintura.

En definitiva, un marco mejora una imagen y la potencia, independiente de su tamaño, color, material o distribución. Nunca un límite físico fue más necesario.

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